
Nadie se daría cuenta.
Pruébame. Saboréame. Cátame.
¿Por qué no?
Cojo una amandiene y me la meto en la boca para ayudarme a pensar. Después viene el fondat de caramelo. A continuación un mamon blanc,
esponjado y con su crema fresca y sus almendras. Que poco tiempo me queda y cuantas cosas y cuantas cosas todavía por probar. JOANNE HARRIS
Hoy te propongo escribir un relato erótico, si te atreves. Lo más inteligente es que no intentes escandalizar con lo que escribas.
“El corazón me latió como un tambor. Lolita –Lo- se sentí ahuecando la falda fresca y, sumergiéndose a mi lado, en el sofá, y empezó a jugar con la fruta brillante. La arrojó al aire lleno de puntos luminosos, la atrapó y oí el ruido de ventosa que hizo en su mano.
H. Humbet arrebató la manzana. “Dámela”, suplicó Lo mostrando sus palmas de mármol. Tendí la deliciosa fruta. Lolita la tomó y la mordió. Mi corazón fue como nieve bajo esa piel carmesí… acerqué mi mejilla a su rostro… ella se limpiaba la boca con el dorso de la mano”
¿Te atreves a intertarlo?: Escribir un texto erótico se parece a enamorarse. Es como despertar todos los sentidos corporales, -recuerda lo de la sinestesia, la metáfora-.
H. Humbet arrebató la manzana. “Dámela”, suplicó Lo mostrando sus palmas de mármol. Tendí la deliciosa fruta. Lolita la tomó y la mordió. Mi corazón fue como nieve bajo esa piel carmesí… acerqué mi mejilla a su rostro… ella se limpiaba la boca con el dorso de la mano”
¿Te atreves a intertarlo?: Escribir un texto erótico se parece a enamorarse. Es como despertar todos los sentidos corporales, -recuerda lo de la sinestesia, la metáfora-.
Recuperar el tacto, el olfato y el oído. Fijarse en cada modulación de la voz, en cada pliegue de la ropa, en e sonido de una manzana contra la palma de la mano deseada, en las huellas que la boca va dejando en la manzana. Se parece a amplificar el sonido, la luz y el color de todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Es como modular el mundo con nuestra mirada, con nuestras manos, con nuestros deseos.
Es como modular el mundo con nuestra mirada, con nuestras manos, con nuestros deseos.
Es decir, que más que escandalizar. Tienes que intentar crear una atmósfera, un ambiente propicio. Y en ella resolver la historia. Fíjate en el caso de “Lolita”. Tan sólo una manzana, el dorso de la mano, una falda que se ahueca…
Tan sólo eso…
Yo ya estoy escribiendo mi relato. ¿Y tú?
Tan sólo eso…
Yo ya estoy escribiendo mi relato. ¿Y tú?
JESÚS ÁNGEL REMACHA