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martes, 3 de diciembre de 2013

DERECHOS A LA DICTADURA

CORCUERA EN TIEMPOS DEL ABUELITO CEBOLLETA, NOS DIO UNA PATADA EN LA PUERTA. 

RAJOY Y OTROS MISERABLES PRETENDEN DARNOS UNA PATADA EN LA BOCA Y HACERNOS CALLAR. 

NI NOS DOBLEGARON, NI NOS DOBLARON,  NI NOS VAN A DOMESTICAR. MARCELINO CAMACHO RESISTIÓ AL FRANQUISMO Y LA DICTADURA. 

¿CREÉIS QUE VAMOS A CALLARNOS? Jesus Ángel Remacha 

lunes, 2 de septiembre de 2013

CANCIONES DEL VALLE DEL CARCAVO

Viaje desde Galiza o Galicia hasta el valle del Cárcavo. Viajé con Belén y con Ana. Ana al fin, no quiso entrar en el valle de las sombras y la luz de la Habana. 
Allí, en aquel valle, ya lejos de mi Manuela, entre relámpagos que presagiaban tormenta, Belén que aseguraba ternura y, frío, mucho frío, asistí a un prodigio irrepetible, tan solo una vez en mi Habana...
Reí, lloré, me emocioné, supe de amor y de la muerte, del desengaño y el exilio, de la ternura y la tierra.
Viajé hasta el valle de Cárcavo, hasta Macondo, hasta aquel rincón del paraíso nombrado Waslala, que un día ayudé a crear. Llegué hasta aquel valle y allí, se obró, el milagro.
Un ángel llamado Lorena, que cantaba como los ángeles y tocaba la flauta me hechizó hasta convertir aquella noche fría en la más cálida de las noches. 
Pedro sereno y sublime tocaba la guitarra e incendiaba la noche. Con su voz, junto a Lorena, fue hilvanando con poemas de Federico, de nuestro Federico García Lorca...  un tapiz tan hermoso...
Iris tocaba el violonchelo hasta el llanto. No pude ver su admirar su sonrisa. Acabado el concierto, pude verla. Entonces entendí tanta belleza.
Toco el bajó Rodolfo, que nos hizo un último regalo, en la misma linde del valle...
Viajé, gracias a Belén, hasta el valle del Cárcavo, hasta Waslala. Viajé hasta el centro mismo de mi memoria, por eso, quizás por eso, me conmovió aquella habanera de ida y vuelta.  Los sefarditas y su estremecedor exilio. Lorca. Lorca, Lorca...
Y sobre todo por que Lorena, Pedro, Iris, Rodolfo y los habitantes de Aldea Sonora, me hicieron recordar, del latín re-cordis: volver a pasar por el corazón, que el valle del Cárcavo o Waslala, siempre anidan dentro de nuestros anhelos, de nuestros deseos, de nosotras y nosotros...  JESÚS ÁNGEL REMACHA 
Post Scriptum, escuchad las canciones de este valle, Aldea Sonora, las canta. 

martes, 7 de febrero de 2012

COCHINOS EXTRAORDINARIOS

Vinieron los mercenarios /por el único camino / la ensenada de cochinos / cochinos extraordinarios.

Por allí vinieron / pero allí quedaron / por allí vinieron los pobres / pero allí quedaron.

Por ese lugar vinieron / por allí desembarcaron / pero allí mismo quedaron / los pocos que se atrevieron

No vino ni un proletario / no vino ni un campesino / vinieron los asesinos / contrarrevolucionarios

Vinieron algunos más / curas y capitalistas / esbirros latifundistas / y niños de sus papás


Vinieron con un criterio / de turista americano / pero aquí los milicianos / los esperaban en serio

Quedaron que daba pena / sin moral y sin destino /quedaron como cochinos / listos para Nochebuena. CARLOS PUEBLA



martes, 14 de diciembre de 2010

Pa, ese coche fúnebre, yo no me quito el sombrero

Enrique Morente... maestro
y claro le llevaron al calabozo. A otros nos hicieron lo mismo por besarnos en un parque de fachadolid -Valladolid- perdón.
Los franquistas erán así. Así lo son todavía.  El militar señalado por el sátrapa de el Ferrol para continuar su estirpe había volado por los aires en un atentado de ETA. Era Carrero Blanco. Aquel carnicero.


Maestro Sabina con ese desparpajo del que sabe y quiere le dedicó este soneto: 
Ese compás que se juega la vida, / esa agujeta pinchando el vacio, / esas falsetas hurgando en le herida, / esa liturgia del escalofrio.
Esa arrogancia que pide disculpas, / ese sentarse para estar erguido, / ese balido ancestral de la pulpa / del corazon de un melon desnutrido.
Esa revolucion de la amargura, / ese carambano de pez espada / ese tratado de la desmesura.
Esa estrellita mal acostumbrada, / ese Morente sin dique ni hartura, / ese palique entre Enrique y Granada.

Morente del Albaicín. De nuestra Graná. Enrique del alma mía. Recordaste a Miguel Hernández en los tiempos más duros,. Y sin aquel  Romancero gitano... Tuviste la osadía de cantar aquel libro de nuestro Lorca.  Poeta en Nueva York. La voz del exilio que algunos no entendieron nunca. 
Gracias por Ángel González. Por Luis García Montero.
Más allá de la vida. Gracias maestro, horizonte, amigo... Jesús Ángel Remacha