domingo, 18 de mayo de 2014

MALA GENTE QUE CAMINA.

Víctor Hugo escribió un libro fascinante: LOS MISERABLES.
LOS CRETINOS, título Roal Dhal.
LA NAUSEA.  Pura nausea. Inolvidable Jean Paul Sartre.
Divertidisimo Gerald Durrel. MI FAMILIA Y OTROS  ANIMALES. 
ATRAPADOS EN AZUL, canto Ismael Serrano.
CAINES SEMPITERNOS, alumbró, desde el exilio. Luis Cernúda.

A GALOPAR, A GALOPAR... HASTA ENTERRARLOS EN EL MAR. Rafael Alberti. Paco Ibañez
ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRA TUMBA, como escribió Boris Vian. 

Hay un monigote; un imbécil:  no lleva bastón; un imberbe, aunque le blanquee la barba; un maldito canalla: más quisiera el; un iletrado, por muchas letras que sepa, un triste hombrecito vestido de azul. Con una gaviota en su hombro. 
Flora Tristán, Rosa Luxemburgo, Margarita Nelken, Victoria Kent, Federica Monseny, nos mostraron un camino espléndido. Neruda, Pablo 
Neruda, hablo de este camino cuando recibió el Prebio Nobel. 
Lea La bolchevique enamorada de Alejandra Kolontai,    Lea La mujer habitada o Sofía de los presagios de Gioconda Belli,
Lea Rosa L. De Frederick Hetmann..
Violeta querida de Adela Turín. 
Memoria de la melancolía de María Teresa León.
Lea, si puede, la despedida que,  Dolores Ibarruri, PASIONARIA, dedico a las Brigadas Internacionales...
Lea algo ex-ministro, lea candidatoeuropeo. O mejor no lea. Leer es perjudica seriamente la salud, y la suya ya lo esta  bastante. Ohhhhhh.
Mala gente que camina y va apestando la tierra. 
JESÚS ANGEL REMACHA 

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hi hitler vivan los nazis Mal parido como te coga te mato vamos a ir de caza a por ti cuidado por donde te mueves asqueroso puto republicano

Anónimo dijo...

Con pena nos hemos enterado hoy de la triste noticia: Ha fallecido Jesús Ángel, el autor de este blog.
Amigo Jesús Ángel, ¡qué amargura!
Dejo una de tus últimas palabras:
“Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”.
Un abrazo,
José Eugenio.
Jesus Ángel Remacha: “Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”
DE LEJOSDELTIEMPO 11 MAYO 2013 ACTIVISMO
Decidió convertirse en maestro para que otros alumnos no sufrieran lo que había sufrido él. “Tuve la desgracia de estudiar en los Dominicos de León. Para que te hagas una idea, te diré que me llevaban a rezar a la tumba de un aviador nazi”.

“Los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada más que para olvidar lo aprendido”
Jesús Ángel Remacha llegó a la escuela de magisterio de Valladolid en el otoño de 1975 para comprobar que el planteamiento educativo seguía siendo el mismo que él sufrió. Sin embargo, encontró entre sus compañeros “un grupo de gente con las mismas inquietudes, con la misma visión de la pedagogía”, que, junto a él, bebieron de publicaciones francesas o argentinas, y se convirtieron rápidamente en “un grupo de gente que quiso cambiar el rumbo de la historia”.
El 25 de octubre de 1979 Jesús entra, por primera vez como maestro, en un aula de una escuela de Alcalá que le hace “sentir que le han tomado el pelo durante años”. Pero allí también encontró compañeros afines con los que crear el Movimiento de Renovación Pedagógica (MRP) de Alcalá de Henares, a través del cual contactan con colectivos de todo el Estado, como Nova Escolar, Acción Educativa o Rosa Sensat, con los que comparten un mismo objetivo: “transformar, educativamente, la sociedad”, y en 1983 celebran en Barcelona el Primer Congreso de Movimientos de Renovación Pedagógica.
Debaten sobre los planteamientos pedagógicos de Neill, Makarenko, Freinet o Ferrer y Guardia, y entonces, Jesús, que, al nombrar a los maestros de su inspiración, alza la mirada al techo y se lleva la mano al corazón, entonces, recuerda, cambió para siempre su forma de vivir la enseñanza. En aquella época conoció también a Marta Mata, a la que considera su “maestra pedagógica”. Una mujer que “guardó durante años los valores de la República y los impulsó de nuevo durante la democracia”.
La escuela pública, pilar del Estado de Derecho
Asegura no haber tenido jamás problemas para ejercer su profesión con libertad. A pesar de haberse visto constreñido de alguna manera a horarios, métodos y organizaciones, ha dado clase: “sin libros y sin exámenes, pero con el apoyo de padres, alumnos y directores. Mis alumnas –habla siempre en femenino- saben como las que más”. Sin embargo, como sistema global, su método – muy vinculado al de Freinet – es de compleja aplicación, “porque muchas veces con el compañero no compartes ni el pasillo”.
Defensor a ultranza de la escuela pública, como “pilar fundamental del Estado de Derecho”, critica sin fisuras la enseñanza privada, que traza “una línea elitista para perpetuar el esquema de poderes establecido”. Se lamenta de lo anacrónico del sistema: “El mundo ha cambiado sin cesar pero la escuela sigue siendo la misma que yo viví. Han logrado corromper la relación entre la cabeza y el corazón. Hay prisa por que aprendan. Cuanto antes mejor. Pero los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada, más que para olvidar lo ‘aprendido’. La gramática, por ejemplo, es un proceso intuitivo. Se empieza a enseñar sobre los 8 años. Pero el pensamiento abstracto no llega hasta los 12 o los 13”.
Inculcando amor por lo que se enseña
¿El secreto de la buena enseñanza está simplemente en saciar la curiosidad de los alumnos? “Sí, pero tirándoles permanentemente anzuelos que hagan crecer esa curiosidad, e inculcando amor por lo que se enseña. Yo trato de ponerles frente a un espejo en el que puedan ver lo que saben y lo que no. Y a partir de ahí, decidir por dónde queremos seguir aprendiendo”.

Anónimo dijo...

Con pena nos hemos enterado hoy de la triste noticia: Ha fallecido Jesús Ángel, el autor de este blog.
Amigo Jesús Ángel, ¡qué amargura!
Dejo una de tus últimas palabras:
“Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”.
Un abrazo,
José Eugenio.
Jesus Ángel Remacha: “Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”
DE LEJOSDELTIEMPO 11 MAYO 2013 ACTIVISMO
Decidió convertirse en maestro para que otros alumnos no sufrieran lo que había sufrido él. “Tuve la desgracia de estudiar en los Dominicos de León. Para que te hagas una idea, te diré que me llevaban a rezar a la tumba de un aviador nazi”.

“Los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada más que para olvidar lo aprendido”
Jesús Ángel Remacha llegó a la escuela de magisterio de Valladolid en el otoño de 1975 para comprobar que el planteamiento educativo seguía siendo el mismo que él sufrió. Sin embargo, encontró entre sus compañeros “un grupo de gente con las mismas inquietudes, con la misma visión de la pedagogía”, que, junto a él, bebieron de publicaciones francesas o argentinas, y se convirtieron rápidamente en “un grupo de gente que quiso cambiar el rumbo de la historia”.
El 25 de octubre de 1979 Jesús entra, por primera vez como maestro, en un aula de una escuela de Alcalá que le hace “sentir que le han tomado el pelo durante años”. Pero allí también encontró compañeros afines con los que crear el Movimiento de Renovación Pedagógica (MRP) de Alcalá de Henares, a través del cual contactan con colectivos de todo el Estado, como Nova Escolar, Acción Educativa o Rosa Sensat, con los que comparten un mismo objetivo: “transformar, educativamente, la sociedad”, y en 1983 celebran en Barcelona el Primer Congreso de Movimientos de Renovación Pedagógica.
Debaten sobre los planteamientos pedagógicos de Neill, Makarenko, Freinet o Ferrer y Guardia, y entonces, Jesús, que, al nombrar a los maestros de su inspiración, alza la mirada al techo y se lleva la mano al corazón, entonces, recuerda, cambió para siempre su forma de vivir la enseñanza. En aquella época conoció también a Marta Mata, a la que considera su “maestra pedagógica”. Una mujer que “guardó durante años los valores de la República y los impulsó de nuevo durante la democracia”.
La escuela pública, pilar del Estado de Derecho
Asegura no haber tenido jamás problemas para ejercer su profesión con libertad. A pesar de haberse visto constreñido de alguna manera a horarios, métodos y organizaciones, ha dado clase: “sin libros y sin exámenes, pero con el apoyo de padres, alumnos y directores. Mis alumnas –habla siempre en femenino- saben como las que más”. Sin embargo, como sistema global, su método – muy vinculado al de Freinet – es de compleja aplicación, “porque muchas veces con el compañero no compartes ni el pasillo”.
Defensor a ultranza de la escuela pública, como “pilar fundamental del Estado de Derecho”, critica sin fisuras la enseñanza privada, que traza “una línea elitista para perpetuar el esquema de poderes establecido”. Se lamenta de lo anacrónico del sistema: “El mundo ha cambiado sin cesar pero la escuela sigue siendo la misma que yo viví. Han logrado corromper la relación entre la cabeza y el corazón. Hay prisa por que aprendan. Cuanto antes mejor. Pero los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada, más que para olvidar lo ‘aprendido’. La gramática, por ejemplo, es un proceso intuitivo. Se empieza a enseñar sobre los 8 años. Pero el pensamiento abstracto no llega hasta los 12 o los 13”.
Inculcando amor por lo que se enseña
¿El secreto de la buena enseñanza está simplemente en saciar la curiosidad de los alumnos? “Sí, pero tirándoles permanentemente anzuelos que hagan crecer esa curiosidad, e inculcando amor por lo que se enseña. Yo trato de ponerles frente a un espejo en el que puedan ver lo que saben y lo que no. Y a partir de ahí, decidir por dónde queremos seguir aprendiendo”.

Anónimo dijo...

Con pena nos hemos enterado hoy de la triste noticia: Ha fallecido Jesús Ángel, el autor de este blog.
Amigo Jesús Ángel, ¡qué amargura!
Dejo una de tus últimas palabras:
“Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”.
Un abrazo,
José Eugenio.
Jesus Ángel Remacha: “Hay que saber qué se aprende, cómo y para qué. Aprender por aprender no tiene sentido”
DE LEJOSDELTIEMPO 11 MAYO 2013 ACTIVISMO
Decidió convertirse en maestro para que otros alumnos no sufrieran lo que había sufrido él. “Tuve la desgracia de estudiar en los Dominicos de León. Para que te hagas una idea, te diré que me llevaban a rezar a la tumba de un aviador nazi”.

“Los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada más que para olvidar lo aprendido”
Jesús Ángel Remacha llegó a la escuela de magisterio de Valladolid en el otoño de 1975 para comprobar que el planteamiento educativo seguía siendo el mismo que él sufrió. Sin embargo, encontró entre sus compañeros “un grupo de gente con las mismas inquietudes, con la misma visión de la pedagogía”, que, junto a él, bebieron de publicaciones francesas o argentinas, y se convirtieron rápidamente en “un grupo de gente que quiso cambiar el rumbo de la historia”.
El 25 de octubre de 1979 Jesús entra, por primera vez como maestro, en un aula de una escuela de Alcalá que le hace “sentir que le han tomado el pelo durante años”. Pero allí también encontró compañeros afines con los que crear el Movimiento de Renovación Pedagógica (MRP) de Alcalá de Henares, a través del cual contactan con colectivos de todo el Estado, como Nova Escolar, Acción Educativa o Rosa Sensat, con los que comparten un mismo objetivo: “transformar, educativamente, la sociedad”, y en 1983 celebran en Barcelona el Primer Congreso de Movimientos de Renovación Pedagógica.
Debaten sobre los planteamientos pedagógicos de Neill, Makarenko, Freinet o Ferrer y Guardia, y entonces, Jesús, que, al nombrar a los maestros de su inspiración, alza la mirada al techo y se lleva la mano al corazón, entonces, recuerda, cambió para siempre su forma de vivir la enseñanza. En aquella época conoció también a Marta Mata, a la que considera su “maestra pedagógica”. Una mujer que “guardó durante años los valores de la República y los impulsó de nuevo durante la democracia”.
La escuela pública, pilar del Estado de Derecho
Asegura no haber tenido jamás problemas para ejercer su profesión con libertad. A pesar de haberse visto constreñido de alguna manera a horarios, métodos y organizaciones, ha dado clase: “sin libros y sin exámenes, pero con el apoyo de padres, alumnos y directores. Mis alumnas –habla siempre en femenino- saben como las que más”. Sin embargo, como sistema global, su método – muy vinculado al de Freinet – es de compleja aplicación, “porque muchas veces con el compañero no compartes ni el pasillo”.
Defensor a ultranza de la escuela pública, como “pilar fundamental del Estado de Derecho”, critica sin fisuras la enseñanza privada, que traza “una línea elitista para perpetuar el esquema de poderes establecido”. Se lamenta de lo anacrónico del sistema: “El mundo ha cambiado sin cesar pero la escuela sigue siendo la misma que yo viví. Han logrado corromper la relación entre la cabeza y el corazón. Hay prisa por que aprendan. Cuanto antes mejor. Pero los procesos educativos y mentales son muy largos, e intentar saltárselos no sirve de nada, más que para olvidar lo ‘aprendido’. La gramática, por ejemplo, es un proceso intuitivo. Se empieza a enseñar sobre los 8 años. Pero el pensamiento abstracto no llega hasta los 12 o los 13”.
Inculcando amor por lo que se enseña
¿El secreto de la buena enseñanza está simplemente en saciar la curiosidad de los alumnos? “Sí, pero tirándoles permanentemente anzuelos que hagan crecer esa curiosidad, e inculcando amor por lo que se enseña. Yo trato de ponerles frente a un espejo en el que puedan ver lo que saben y lo que no. Y a partir de ahí, decidir por dónde queremos seguir aprendiendo”.

Anónimo dijo...

hoy 21 de junio Plinio ya no está en este mundo.
Va camino del imposible del inefable amor.
Siempre te amare siempre te recordare.

todos los niños y niñas y adolescentes que te tuvieron por maestro te recordaremos.

vuela jesus angel. por fin eres libre

Víctor Heranz Tarrero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Víctor Heranz Tarrero dijo...

Te echo de menos, amigo.

Víctor Heranz Tarrero dijo...

Sigo echándote de menos. Tengo Testigo de cargo a mi lado y a veces es duro saber que no estarás a mi lado en tantos momentos en los que habría necesitado tu mano en mi espalda.
Te quiero tanto, amigo.
Víctor

Víctor Heranz Tarrero dijo...

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes yo vine
a llevarme la vida por delante

Te extraño.