
Sucedió en Granada el 26 de mayo de 1831. El verdugo la subió al patíbulo y a garrote vil, la ejecutó. Su heroísmo quedó en la memoria popular como símbolo de lucha en defensa de la justicia y la libertad.
Fernando VII, el rey felón, suprimió las libertades, devolvió a la iglesia y a los terratenientes sus privilegios y bajo pena de muerte prohibió cualquier manifestación contra su persona o contra sus leyes.
Miles de personas fueron llevadas al patíbulo. Las cárceles se hacinaron con hombres y mujeres, defensores de la libertad. Y las manos del rey continuaron llenándose de sangre.
Mariana Pineda, viuda y madre de dos lo que hijos, pionera de lo que hoy llamamos feminismo, se desbordó en defensa de sus ideales: hizo de correo con los exiliados de Gibraltar, gestionó pasaportes falsos para perseguidos.asistió a los presos en las cárceles…
Un día la detuvieron bordando una bandera. No es la borbónica. Es la de color morado. La favorita de los masones, la que representa la libertad… Pedrosa, juez de la causa, le ofrece el perdón si delata a sus compañeros. "Nunca una palabra indiscreta escapará de mis labios para comprometer a nadie. Me sobra firmeza de ánimo para arrostrar el trance final”
El rey felón y aquel Pilatos llamado Pedrosa, la condujeron al patíbulo y allí la ajusticiaron. Cien años después, con la llegada de la IIª República, volvería, a este país, el sentido de la Libertad y la Justicia, la reivindicación del papel de la mujer y la bandera de color morado. Hoy, Mariana Pineda, sigue siendo un símbolo para quienes defendemos los mismos ideales que ella. JESÚS ÁNGEL REMACHA